Tres mujeres hacen parte del equipo de Bomberos de Dosquebradas

Su vocación y tenacidad les ha permitido ganarse el respeto y admiración de sus compañeros

Las actividades que realizan estas tres mujeres no se diferencian con las de los hombres, ya que ellas luchan contra el fuego, rescatan heridos en accidentes o incluso animales en peligro. Al momento de la emergencia, toman sus prendas y salen con valentía a cumplir la labor que eligieron con compromiso y profesionalismo.

La teniente Lina María Marín Rodríguez quien con su trabajo y responsabilidad logró ganarse el cargo de Comandante, y las bomberas Ana Rosario Ibarra y Nataly Ramírez, son quienes se han preparado y están vinculadas con la entidad bomberil actualmente.  

yo comencé a tener contacto con bomberos de Pereira y empecé a mirar lo que hacían y me gustó. Lo que más me gusta es ayudar a la comunidad, porque sabemos que en algún momento recuerdan que bomberos algún día estuvo allí. Lo más difícil es ver la muerte en las manos de nosotros, niños y ancianos duelen mucho, nunca se aprende a no tener dolor.  Siempre cuando salimos a una emergencia pedimos que no haya víctimas fatales. Es difícil salir adelante pero desde que se tenga una posición clara sobre lo que se quiere se trabaja por ello”, puntualizó la comandante.

Por su parte, Ana contó que “la decisión de ser bombera la tomé porque un novio que tuve me invitó a participar de un curso de actualización de emergencias y me encantó, lo mejor es ayudar a los demás, es mucha la satisfacción de ver que se puede hacer algo por los demás. Para mí lo más difícil es saber que estoy en riesgo y que no sé si regresaré a mi casa a ver a mi familia”. Al principio fue muy duro pero demostré que con mi trabajo puedo estar acá.  

Igual lo hace Natalia, una joven que le teme a muchas cosas, pero que es fuerte y diligente. “No es fácil cuando uno llega a la comunidad y la ven mujer, creen que no somos capaces de hacer la labor, pero al final, cuando se atiende la emergencia, reconocen y aplauden como muestra de agradecimiento”.

Para ellas, la decisión de ser bombera no fue fácil, pero si les nació del corazón, y todas tienen en común su vocación de servir y ayudar a los demás. Esta profesión revela un grado de heroísmo poco frecuente pero también nos habla de un alma que necesita brindarse a otros.

Son muchas las historias de esfuerzos y de servicio que han vivido, algunas de ellas que quisieran borrar definitivamente de sus mentes, otras de las que han aprendido y les ha enseñado a ser más fuertes y que les hace correr adrenalina por la sangre. Desde que suena la sirena en señal de que hay que subirse al camión hasta la vuelta al cuartel pueden pasar todo tipo de emociones.